Cuatro razones por las que debe responder cuando otros pidan ayuda

La semana pasada vimos algunos aspectos del líder que pide ayuda. Descubrimos que, cual líderes, debemos hacer tres cosas con el fin de pedir ayuda. Ellas son:

  • Reconocer que uno no puede hacerlo solo.
  • Reconocer que necesitamos los talentos de otras personas.
  • Reconocer que hay quienes quieren ayudarnos.

Así como necesitamos pedir ayuda, debemos responder a los que tienen necesidad cuando ellos también pidan ayuda y esté a nuestro alcance corresponderles. Para continuar con la analogía de la semana pasada: necesitamos responder a la señal de S.O.S., cuando la escuchemos o la veamos. No podemos sencillamente esperar y ver que el barco se hunda hasta el fondo del océano. Sin embargo, tristemente, muchas veces hacemos eso exactamente, cuando racionalizamos el por qué no podemos ayudar.

«Estoy demasiado ocupado. Ahora no puedo aceptar más trabajo».

«Él es mi competencia. Lo más pronto que pueda, lo saco de mi camino».

«¿Qué obtengo a cambio con ayudarle? ¿Qué gano con eso?».

Si somos honestos con nosotros mismos, alguna vez hemos pensado en esto. Permítanme abordar rápidamente estas interrogantes, ya que todas yacen en una sola pregunta:

«¿Por qué debo ayudar?».

  • Su apoyo sirve de catalizador para que los sueños de otras personas se hagan realidad. El mundo se mueve y las cosas comienzan a suceder.
  • Su apoyo hará que los demás acudan a la llamada de auxilio.
  • Cuando usted apoya a otros empieza a ser apoyado.
  • Al ayudar a otros, usted gana credibilidad.

Todo lo que se necesita es un corazón generoso, un espíritu rendido y estar dispuesto a obedecer a su llamado. Como ve, cuando dejo de contribuir con mi servicio abandono mi pasión. (Aquí hay algo para considerar más tarde.

Hágase estas dos preguntas hoy:

¿Ignoro la petición de ayuda que alguien me hace hoy?

¿A quién puedo ayudar hoy que le permita lograr su sueño?